Fui a mi habitación, no tenía ganas de que mis padres se enteraran de lo que acababa de pasar.
<<Hedera>>,oi la voz de una mujer en mi cabeza,<<Pequeña, debes proteger esta piedra>>
Me estaba volviendo loca, era imposible que una piedra hablara.
<<Hedera, por favor, encuentra los otros trozos y protejelos de él>>,la voz cesó y toda mi habitación se quedó en silencio.
-¿Él?, ¿la voz?-me pregunté sentandome en la cama intentando encontrar una solución-.¡Dios!-grite intentando no llorar-. No, no tenía bastante con oir voces, ahora también tengo que seguir sus ordenes.
Alguién llamó a la puerta, pero no contesté.
-Hedera-dijo mi madre asomando la cabeza por la puerta-.¿Estás bien?
-Si, solo estoy cansada.
-Papá ya ha llegado, ¿que tal si lo dejas un rato?
-Todavía me queda mucho, lo siento pero no puedo.
Mi madre se fue entristecida.
Dejé la piedra sobre mi mesilla y volví a enterrarme entre los libros de historia.
Me levanté y miré mi móvil, las cinco de la mañana. Me puse de pie y cogí la piedra, tenía muy claro donde debía ir, salí de la habitación y bajé a la planta baja. Entré en el gran sótano, cerré la puerta y empecé a buscar por todos los cajones.
-Te tengo-susurré al encontrar un pequeño martillo. Mi idea era hacer un colgante con la pequeña piedra y enseñarselo a mis amigas, ellas me dirian lo que tenía que hacer.
Coloqué la piedraen una mesa y empecé a clavar un enganche con el martillo, por fin la piedra cedió y se hizo unpequeño agujero.
Algo salió de la piedra, algo semitransparente voló en mi dirección, de pronto un escalofrío me recorrió.
-Me voy a ir arriba, y haré como que esto no ha sucedido-dije saliendo del sótano como un rayo.
Subí las escaleras a oscuras con el corazón en un puño, entré en mi habitación, mi santuario, el ,unico lugar en el que estaba segura.
-Tengo que dejar de imaginarme cosas-dije intentando convencerme de que estaba loca. Me tumbé en la cama y me dormí en diez minutos.
Desperté con la música de mi móvil y una imagen en mi cabeza: una mujer de pelo azul, sonrisa cálida y piel escamada.
Me levanté haciendo caso omiso a los vestigios de mi locura e hice lo mismo que todas las mañanas.
Salí de casa y andé en dirección al insti, como siempre, odiaba esa rutina.
Llegué al patio y me senté a esperar a Cira y a Melisa, de pronto sentí como alguien me daba unos golpecitos en el hombro.
-Hola-dijo Melisa sonriente como siempre.
-Hola, os estaba esperando, pero las dos habeis llegado antes-dije señalandolas-.Tengo que enseñaros algo-dije quitandome el collar, de pronto se puso a llover.
-Luego nos lo enseñas-dijo Cira yendo hacia el porche.
Me quedé bajo la lluvia observando cada charco que veia, en uno me quede mirando mi reflejo, no, no era mi reflejo, yo no estaba reflejada allí, yo no tenía el pelo blanco, ni la piel verde, ni tenía escamas.
Etaba asustada, no había nadie detrás de mi, pero esa no era yo, en ese momento me dio igual quien fuese, pero salí corriendo hacia el porche.
-¿Qué te pasa?-me preguntó Cira al ver que había llegado corriendo.
-Nada, solo es que va atocar el timbre-estaba en lo cierto, según terminé de hablar sonó el timbre.
Llegué a clase y me senté en la útima fila.
-Buenos días-dijo la profesora de Lengua.
La clase se pasó entre regañinas y mis miradas a la ventana, el timbre sonó, pero no me di cuento.
-Lix-dijo Cira zarandeandome-.¿Te pasa algo?, estás más pálida de lo normal.
-Eh, no-dije sacudiendo la cabeza.
-Nos tenias que contar algo-dijo Melisa.
-No, era solo sobre las voces, pero ya se ha solucionado.
-Bueno, si nos lo quieres contar, ya sabes donde estamos-dijo Cira tocandome lamano, de pronto la aparto y se miró la mano sorprendida-.¡¿Una escama?!-dijo enseñandome la pequeña escama verde. Eso me dejó muda, ¿de donde era esa escama?-Lix, ¿estás bien?
-Si, solo me he quedado pensando, nada más.
El siguiénte profe llego.
-Adios-dijo Melisa-.Ah, mola lo que te has hecho en el pelo.
-¿Qué me he hecho?-pregunté inquieta.
-Mechas blancas-dijo cogiendome un mechón de pelo y enseñandomelo.
Levanté la mano.
-¿Si señorita Helix?
-¿Puedo ir a la enfermería?-dije agarrandome a la mesa para no caerme.
-Si.
No me hizo falta más, salí corriendo de clase.
<<Me he vuelto loca>>,pensé con lágrimas en los ojos.
sábado, 25 de septiembre de 2010
viernes, 17 de septiembre de 2010
Capítulo 2
-Mierda, voy a llegar tarde.-la verdad, no me importaba llegar tarde, lo que me importaba era llegar tarde a Matemáticas.
Salí corriendo, todavía me faltaban varios metros para llegar al insti, tenía complicado llegar a tiempo, ya que, todavía no habia llegado. Tardé cinco minutos en atravesar la puerta, pero todavía tenía que subir tres pisos, para poder llegar.
Llegué a clase sin respiración y con ganas de ser invisible.
Abrí la puerta intentando hacer el menor ruido posible, tenía pensado esconderme detrás de las mesas y llegar a mi sitio.
-Señorita Hedera-un escalofrío recorrió mi espalda al oir la chirriante voz de el profesor Hard, el profesor de mates-.La estabamos esperando-como no, con tal de joderme el día cualquier cosa. El estúpido ese, si llega a llamarse estúpido, era un hombre de unos treinta años, un hombre "deportista", es decir, era más flaco que las patas de una gallina, además era de estos profesores con preferencias y con la manía de poner motecitos.
-Señor Hard-dije con miedo-¿lo siento?-sabía cual iba a ser la respuesta, pero debía intentarlo.
-Se ha retrasado...-miró su reloj fijamente-.Se ha retrasado ocho minutos, ¿de verdad cree que con una simple disculpa lo va a solucionar?-dijo sonriendo siniestramente-.Quiero un trabajo sobre todo el tiempo transcurrido hace diez años, de que tiempo, que política..., todo lo que pasase importante cada hora.
-Eso es una estupided, además es imposible-dije dejando caer la mochila sobre el suelo.
-Tampoco se puede ser tan raro como para oir voces inexistentes y ponerte a gritar que se callen en medio de la clase.-eso fue un golpe bajo, pensaba que me pondría más deberes, pero no, tuvo que sacar ese tema.
-Lo haré-accedí sentandome y abriendo mi mochila negra con telarañas blancas.
Las clases pasaron lentas y aburridas.
Por fín el timbre sonó, ese sonido era mi salvación y a la vez mi castigo.
-Espra, Lix-me llamó-una de mis mejores amigas, Cira. Cira era una chica morena y de piel morena, tiene mucha imaginación y la dio por llamarme Lix.
-Tengo que darme prisa, tengo trabajo por hacer.
-Ya,¿por qué no se lo dices a alguien?
-Ya lo he hecho, pero todos lo niegan, excepto tu y Melisa-dije mirando a una chica alta y rubia que estaba a unos metros tras de nosotras-.De nosotas pasan, solo es tener paciencia. me escabullí entre la multitud, no tenía ganas de hablar, solo quería llegar a casa, hacer el trabajo y bañarme.
-Ya he llegado-grité al abrir la puerta.
Me subí a mi cuarto a hacer el trabajo.
-Hedera, baja a comer.
-No tengo hambre, además tengo muchos deberes.-grite desde la habitación.
Me concentré en hacer esa mierda de castigo, no paraba de ver como pasaban las horas en mi reloj, y sentir como mis ojos caian rendidos al sueño.
Abrí los ojos, me había quedado transpuesta. Cogí el movil, tenía que ver que hora era.
-¡Las ocho!-chillé al ver los númeritos rojos de mi movil-.Pero si solo he cerrado los ojos un momento, eran las siete, es imposible-no llevaba ni medio trabajo, lo tenía que terminar, si no, me esperaban otros diez años más.
Salté de la cama y me dirigí al baño a lavarme la cara.
Abrí el grifo y cerré el tapón del lavabo esperando que el agua caliente lo inundase, pero no salía.
-No me jodas-dije dando un fuerte golpe al grifo. De pronto un chorro de agua verde inundo el lavabo.-¿Pero qué...?-me pregunté al ver el reflejo de algo que no estaba allí, era una mujer con la piel escamada y el pelo parcía ser blanco, parecía que me imitara.
Rápidamente quité el tapón y el reflejó desapareció, pero al irse el agua quedó una pequeña piedra azul, no más grande que un garbanzo.
-¿Que es esto?-cogí la piedra y una extraña sensación inundo mi cuerpo.
Salí corriendo, todavía me faltaban varios metros para llegar al insti, tenía complicado llegar a tiempo, ya que, todavía no habia llegado. Tardé cinco minutos en atravesar la puerta, pero todavía tenía que subir tres pisos, para poder llegar.
Llegué a clase sin respiración y con ganas de ser invisible.
Abrí la puerta intentando hacer el menor ruido posible, tenía pensado esconderme detrás de las mesas y llegar a mi sitio.
-Señorita Hedera-un escalofrío recorrió mi espalda al oir la chirriante voz de el profesor Hard, el profesor de mates-.La estabamos esperando-como no, con tal de joderme el día cualquier cosa. El estúpido ese, si llega a llamarse estúpido, era un hombre de unos treinta años, un hombre "deportista", es decir, era más flaco que las patas de una gallina, además era de estos profesores con preferencias y con la manía de poner motecitos.
-Señor Hard-dije con miedo-¿lo siento?-sabía cual iba a ser la respuesta, pero debía intentarlo.
-Se ha retrasado...-miró su reloj fijamente-.Se ha retrasado ocho minutos, ¿de verdad cree que con una simple disculpa lo va a solucionar?-dijo sonriendo siniestramente-.Quiero un trabajo sobre todo el tiempo transcurrido hace diez años, de que tiempo, que política..., todo lo que pasase importante cada hora.
-Eso es una estupided, además es imposible-dije dejando caer la mochila sobre el suelo.
-Tampoco se puede ser tan raro como para oir voces inexistentes y ponerte a gritar que se callen en medio de la clase.-eso fue un golpe bajo, pensaba que me pondría más deberes, pero no, tuvo que sacar ese tema.
-Lo haré-accedí sentandome y abriendo mi mochila negra con telarañas blancas.
Las clases pasaron lentas y aburridas.
Por fín el timbre sonó, ese sonido era mi salvación y a la vez mi castigo.
-Espra, Lix-me llamó-una de mis mejores amigas, Cira. Cira era una chica morena y de piel morena, tiene mucha imaginación y la dio por llamarme Lix.
-Tengo que darme prisa, tengo trabajo por hacer.
-Ya,¿por qué no se lo dices a alguien?
-Ya lo he hecho, pero todos lo niegan, excepto tu y Melisa-dije mirando a una chica alta y rubia que estaba a unos metros tras de nosotras-.De nosotas pasan, solo es tener paciencia. me escabullí entre la multitud, no tenía ganas de hablar, solo quería llegar a casa, hacer el trabajo y bañarme.
-Ya he llegado-grité al abrir la puerta.
Me subí a mi cuarto a hacer el trabajo.
-Hedera, baja a comer.
-No tengo hambre, además tengo muchos deberes.-grite desde la habitación.
Me concentré en hacer esa mierda de castigo, no paraba de ver como pasaban las horas en mi reloj, y sentir como mis ojos caian rendidos al sueño.
Abrí los ojos, me había quedado transpuesta. Cogí el movil, tenía que ver que hora era.
-¡Las ocho!-chillé al ver los númeritos rojos de mi movil-.Pero si solo he cerrado los ojos un momento, eran las siete, es imposible-no llevaba ni medio trabajo, lo tenía que terminar, si no, me esperaban otros diez años más.
Salté de la cama y me dirigí al baño a lavarme la cara.
Abrí el grifo y cerré el tapón del lavabo esperando que el agua caliente lo inundase, pero no salía.
-No me jodas-dije dando un fuerte golpe al grifo. De pronto un chorro de agua verde inundo el lavabo.-¿Pero qué...?-me pregunté al ver el reflejo de algo que no estaba allí, era una mujer con la piel escamada y el pelo parcía ser blanco, parecía que me imitara.
Rápidamente quité el tapón y el reflejó desapareció, pero al irse el agua quedó una pequeña piedra azul, no más grande que un garbanzo.
-¿Que es esto?-cogí la piedra y una extraña sensación inundo mi cuerpo.
viernes, 10 de septiembre de 2010
Capítulo 1
-No tengas miedo-dijo una voz cantarina. No era una voz, mas bien era un canto-.No te haremos nada.
¡¿No me harian nada?!, estabamos debajo del agua y lo único que podía ver en esas aguas tan verdes, eran unas sombras rápidas que me rodeaban.
Las cosas pararon, ¿eran personas?, esas ""cosas"" empezaron a hacer un pequeño pasillo y una piedra azul y brillante, atravesó el pasillo hasta llegar a mi.
Esa piedra parecía palpitar, parecía que me hablase, me decía que me acercara a ella.
Estaba a punto de tocar la piedra, cuando una música empezó a sonar.
-¡Dios!-grité asustada-.Maldito despertador-dije levantandome de la cama.
Miré el movil, eran las siete y veinte de la mañana.
-Voy a llegar tarde-dije abriendo mi armario. Como no, el único color que había dentro era el negro.
Me puse un pantalón de pata ancha, una camiseta de manga larga, y mis converse negras y blancas.
Bajé corriendo a la cocina.
-Buenos días-le dije a mi madre.
-Buenos días-contestó dandose la vuelta.-¿Que tal has dormido?-pregunto cruzandose de brazos. ¿A que venía esa pregunta?, además esa expresión, me lo preguntaba como si ya supiese que había soñado.
-Emm..., bien-mentí-.He dormido perfectamente.
No me gustaba mentirla pero debía hacerlo, sino volveria la tanda de los malditos psicologos.
-Hedera, te he oído gritar.
-Ya, bueno, no ha sido lo que tu te piensas.-dije mordiendo una tostada.
-Cariño-dijo sonriente. La miré con mala cara-.Lo siento, no pretendía-se refería a decirme cariño, odio que me dijera eso-.Si sigues teniendo esa pesadilla, ¿por qué no vas al...-la interrumpí.
-¡No!, no necesito a ningún loquero, mamá, casi me ahogo es normal que tenga pesadillas.
-Pero...
-Me tengo que ir-dije saliendo de la cocina-.Adios.
Salí de casa en dirección al instituto.
Lo único en lo que podía pensar era en lo que pasó hace un mes, en ese día, ese maldito día en el que me volví loca. Ese día fuimos al pantáno del pueblo, y yo me alejé y me fui a explorar la zona, tropecé con algo y caí en el agua, sabía nadar, pero me quedé atrapada en el fondo, entonces empecé a ver un brillo azul y miles de sombras rodeandome. Desperté rodeada de gente, empapada y con cortes en la espalda y los brazos.
El timbre del instituto me sacó de mis pensamientos.
¡¿No me harian nada?!, estabamos debajo del agua y lo único que podía ver en esas aguas tan verdes, eran unas sombras rápidas que me rodeaban.
Las cosas pararon, ¿eran personas?, esas ""cosas"" empezaron a hacer un pequeño pasillo y una piedra azul y brillante, atravesó el pasillo hasta llegar a mi.
Esa piedra parecía palpitar, parecía que me hablase, me decía que me acercara a ella.
Estaba a punto de tocar la piedra, cuando una música empezó a sonar.
-¡Dios!-grité asustada-.Maldito despertador-dije levantandome de la cama.
Miré el movil, eran las siete y veinte de la mañana.
-Voy a llegar tarde-dije abriendo mi armario. Como no, el único color que había dentro era el negro.
Me puse un pantalón de pata ancha, una camiseta de manga larga, y mis converse negras y blancas.
Bajé corriendo a la cocina.
-Buenos días-le dije a mi madre.
-Buenos días-contestó dandose la vuelta.-¿Que tal has dormido?-pregunto cruzandose de brazos. ¿A que venía esa pregunta?, además esa expresión, me lo preguntaba como si ya supiese que había soñado.
-Emm..., bien-mentí-.He dormido perfectamente.
No me gustaba mentirla pero debía hacerlo, sino volveria la tanda de los malditos psicologos.
-Hedera, te he oído gritar.
-Ya, bueno, no ha sido lo que tu te piensas.-dije mordiendo una tostada.
-Cariño-dijo sonriente. La miré con mala cara-.Lo siento, no pretendía-se refería a decirme cariño, odio que me dijera eso-.Si sigues teniendo esa pesadilla, ¿por qué no vas al...-la interrumpí.
-¡No!, no necesito a ningún loquero, mamá, casi me ahogo es normal que tenga pesadillas.
-Pero...
-Me tengo que ir-dije saliendo de la cocina-.Adios.
Salí de casa en dirección al instituto.
Lo único en lo que podía pensar era en lo que pasó hace un mes, en ese día, ese maldito día en el que me volví loca. Ese día fuimos al pantáno del pueblo, y yo me alejé y me fui a explorar la zona, tropecé con algo y caí en el agua, sabía nadar, pero me quedé atrapada en el fondo, entonces empecé a ver un brillo azul y miles de sombras rodeandome. Desperté rodeada de gente, empapada y con cortes en la espalda y los brazos.
El timbre del instituto me sacó de mis pensamientos.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Introducción
Hedera, una chica marginada, a la que no la dejande pasar cosas raras: desde sueños raros, hasta voces en su cabeza. Todo esto empezó un día en el que casi se ahoga en un pantano, desde ese día su familia empezó a pensar que se había vuelto loca, pero un día con sus mejores amigas alguien la conto un extraño secreto.
Esta historia surgió de un sueño, pero la voy escribiendo sobre la marcha.
Si alguien tiene alguna duda o comentario, no dudeis en poneros en contacto por e-mail: blogvampira@hotmail.es
Esta historia surgió de un sueño, pero la voy escribiendo sobre la marcha.
Si alguien tiene alguna duda o comentario, no dudeis en poneros en contacto por e-mail: blogvampira@hotmail.es
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