viernes, 10 de septiembre de 2010

Capítulo 1

-No tengas miedo-dijo una voz cantarina. No era una voz, mas bien era un canto-.No te haremos nada.
¡¿No me harian nada?!, estabamos debajo del agua y lo único que podía ver en esas aguas tan verdes, eran unas sombras rápidas que me rodeaban.
Las cosas pararon, ¿eran personas?, esas ""cosas"" empezaron a hacer un pequeño pasillo y una piedra azul y brillante, atravesó el pasillo hasta llegar a mi.
Esa piedra parecía palpitar, parecía que me hablase, me decía que me acercara a ella.
Estaba a punto de tocar la piedra, cuando una música empezó a sonar.
-¡Dios!-grité asustada-.Maldito despertador-dije levantandome de la cama.
Miré el movil, eran las siete y veinte de la mañana.
-Voy a llegar tarde-dije abriendo mi armario. Como no, el único color que había dentro era el negro.
Me puse un pantalón de pata ancha, una camiseta de manga larga, y mis converse negras y blancas.
Bajé corriendo a la cocina.
-Buenos días-le dije a mi madre.
-Buenos días-contestó dandose la vuelta.-¿Que tal has dormido?-pregunto cruzandose de brazos. ¿A que venía esa pregunta?, además esa expresión, me lo preguntaba como si ya supiese que había soñado.
-Emm..., bien-mentí-.He dormido perfectamente.
No me gustaba mentirla pero debía hacerlo, sino volveria la tanda de los malditos psicologos.
-Hedera, te he oído gritar.
-Ya, bueno, no ha sido lo que tu te piensas.-dije mordiendo una  tostada.
-Cariño-dijo sonriente. La miré con mala cara-.Lo siento, no pretendía-se refería a decirme cariño, odio que me dijera eso-.Si sigues teniendo esa pesadilla, ¿por qué no vas al...-la interrumpí.
-¡No!, no necesito a ningún loquero, mamá, casi me ahogo es normal que tenga pesadillas.
-Pero...
-Me tengo que ir-dije saliendo de la cocina-.Adios.
Salí de casa en dirección al instituto.
Lo único en lo que podía pensar era en lo que pasó hace un mes, en ese día, ese maldito día en el que me volví loca. Ese día fuimos al pantáno del pueblo, y yo me alejé y me fui a explorar la zona, tropecé con algo y caí en el agua, sabía nadar, pero me quedé atrapada en el fondo, entonces empecé a ver un brillo azul y miles de sombras rodeandome. Desperté rodeada de gente, empapada y con cortes en la espalda y los brazos.
El timbre del instituto me sacó de mis pensamientos.
  

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hooola
me gusta el capítulo, lo que pasa es que leer con letras blancas sobre el negro me cansa 1 poco la vista (es mi opinión, por lo demás, la historia va bien)
¿Subirás más?

gabriel dijo...

pero si ahora las letras son amarillas
ahhh ¡¡ las cambiaste ok ,
parece interesante ,la verdad esq me gusta
un beso guapa