¡Increible!, un chico hijo de una gorgona, una piedra que desaparece y yo..., bueno yo seguía igual de rarita.
-Iremos a hablar con Yukon-otro más, ¿quién era, esta vez?, el mounsto del pantano. Le mire advirtiendole, ¡bingo!, pereció entendeder que si no me decía donde ibamos no iba a ir a ningún lado-.El viejo-dijo tirando de mi brazo.
Fui detrás de él todo el camino, el pasillo iba pasando, parecía no tener fin. No lo entendía la catedral era pequeña y por lo que llegaba a ver mi vista, el pasillo era demasiado grande. Seguí dandole vueltas a esas estúpidas preguntas que me comian el coco, ¿quiénes eran estos tipos?, ¿dónde había ido la piedra?, ¿qué querian?...de pronto me di un golpe contra Khass.
-Ten más cuidado-dijo dadose la vuelta y mirandome como si me estuviera perdonando la vida.
-Lo siento-dije de mala gana.
-Quedate aquí-dijo entre dientes mientras me soltaba la mano.
Vi como se adentraba en la gran habitación, dejandome sola. Si pensaba que le iba a ahacer caso, iba listo.
Me acerqué lenta y silenciomente a la puerta y me asomé, el viejo estaba sentado en la gran cama, parecía lamentarse por algo y Khass estaba de pie,tenso y apretandose los puños.
-Pero...¿cómo?, eso no debería haber sucedido-el viejo se frotaba la cara, como si se la intentara limpiar.-Lo se señor, yo no pretendía...la absorvió sola.
-Lo sé, pero ahora corre peligro, debe quedarse aquí.-Pero Él no se enterará, nunca sabrá que su cuerpo a absorvido la piedra, podemos dejarla en su hogar.
-¡No!, el espíritu de su madre nos perseguiría.-dijo alzando su rostro.
Me estremecí soltando un bufido, mi cabeza desconectó. Era imposible, había hablado con ella unos días antes.
Khass se giró de pronto dejando su mirada fija en la mía.-¡Fuera!-me gritó, debía haberme oído.
-Un momento-dijo el viejo haciendo que me detuviera-.Ven.-me ordenó levantandose de la cama.
Me acerqué con cuidado, tenía que estar alerta, no sabia que querian de mi, ni siquera quienes eran. Pasé al lado de Khass, el cual me envió una mirada llena de odio.-Eres identica a ella-dijo el viejo acercándose a mi. Parecía estar muy emocionado,sus ojos estaban llorosos y en su cara había aparecido una sonrisa-.Teneis el mismo pelo, la misma sonrisa, idudablemente eres su hija-de pronto fijo la mirada en mis ojos y su expresió cambió al instante al asco-.Y esos ojos, esos malditos ojos, los que me dieron ganas de arrancar cuando te ví por primera vez-estaba asustada y eso se notaba. Me empecé a echar hacia atrás hasta chocarme con Khass, como no, siempre en medio-.No te preocupes, no te odio a ti, solo a tu padre-dijo sonriente, dandose la vuelta y mirando por el gran ventanal que había detrás de la cama.-Como ya sabes te quedaras aquí, habiamos pensado llevarte a tu casa si nos devolvias el colgante, pero tu cuerpo a absorvído lo que contenía la piedra, asi que te quedaras aquí.
-Os la devolveré-grité al pensar que me tendría que quedar allí.-¿Cómo?, solo tu madre puede hacer eso.
-Pero acabas de decir que está muerta.
-Tecnicamente no-dijo la estúpida voz de Khass a mi espalda.
-No hay un tecnicamente para eso, o se muere o se está vivo-le contesté intentando mantener mi mano quieta, pero faltaba poco para que mi puño se cerrara y se impulsara contra algún estómago.
-No-dijo el viejo-.Tu madre dio la vida por salvarnos, pero solo dio su cuerpo, por así decirlo el alma de tu madre está encerrada en esa roca, y ahora esa roca se a absorvido a tu cuerpo.
-¿Por?
-Por que tu madre selló todos tus poderes con ella, y eso reconoció tu energía.
-Entonces, tengo poderes, me puedo defender yo solita-dije intentando hacer caso omiso a lo de los poderes.
-Tecnicamente si-dijo Khass. Mi puño se dirijió hacia su estomago, pero el lo detuvo-.Solo tienes parte de tus poderes, todavía podrias transformarte-dijo retorciendo mi muñeca-.Ahora te estaras quietecita ¿entendido?-asentí y el soltó mi dolorida muñeca.
-Ahora dejemos una cosa clara-dije alejandome lo más lejos de Khass-.¿Qué soy?, y no quiero tecnicamentes, ¿vale?
-Bueno, eres otra criatura itológica-dijo el viejo. Que gracioso, eso lo sabia.-Tu cuerpo suele tener escamas azules o verdes...-me estaba temiendo lo peor, un familiar de Khass, una srpiente. Un escalofrío me recorrió la espalda.
-No te preocupes-dijo Khass con una sonrisa-.Si hubiese sido algo mio, no habrias llegado viva-¿cómo...?, daba igual.
-Bueno, seguramente no sepas lo que son, asi que es una tontería decirte nada...
-¿Qué soy?-dije intentando parecer calmada.
-Una Ondina-mi cara debió ser una interrogación total-.Una ninfa de agua dulce.
Solo eso, me esperaba algo más, un fenix, un dragon, una arpía... pero eso, eso no podía hacer nada más que cuidar marineros, que decepción
-Y solo por ser una estúpida ninfa, corro peligro.
-No le has dejado terminar-dijo Khass, sonriente por mi expresión.
-Bueno, también eres...una salamandra...-un jarro de agua fría cayó sobre mi-...de fuego,una Shallones, un espíritu elemental del fuego-eso estaba mejor, algo poderoso. Una sonrisa apareció en mi cara.
-Yo no estaría tan feliz, si supiera de donde provienen esos poderes-dejo Khass sonriente.
-Sigo sin entenderlo, ¿por que corro peligro?
-Porque en esa piedra hay algo más.
-¿El qué?
-Todavía no debes saberlo-dijo mientras se daba la vuelta y salía por la puerta-.Khass, llevala con Ninn a su habitación.
Salimos de la habitación. Estaba deseando llegar a la habitación de Ninn y tumbarme en una cama, tanto ir pasillo arriba, pasillo abajo me tenía hasta las narices.
Silencio, solo había silencio.
-¿Por qué el pasillo es tan largo?-pregunté intentando romper el hielo.
-Porque no es un pasillo, es una dimensión,ya que somos muchos y en la catedral habita gente, pero es lo suficientemente tranquila para poder entrar por una pared sin que se entere nadie.
-Una dimesión alternativa por asi decirlo, ¿no?-asintió.
El silencio era sepulcral y un poco incomodo, nunca me había parecido incomodo el silencio.
-Que sepas que hay leyendas en las que las Ondinas matan marineros.
-Ya, y yo voy y me lo creo-dije riendo sarcásticamente-.Además, las salamandras controlan el fuego...
-Los rayos...-dijo sonriente, como si me quisiese decir algo.
Seguimos en silencio, mientras yo seguía dandole vueltas a lo que me había dicho, había algo, él había sugerido algo.
-Ya hemos llegado, será mejor que descanses-dijo llamando a la puerta con delicadeza.
-Hola-dijo con una cara de cabreo que no podía con ella.
-Hola-dijo Khass levantando la cabeza-.Te la dejo aquí, procura que descanse-asintió. Yo alucinaba, parecía una muñeca a la que llevas debajo del brazo y cuando te cansas se la dejas a tu vecino.
Khass se fue alejando por el pasillo, cada vez más rápido. Una leve tosecita improvisada me sacó de mis pensamientos. Me giré y allí estaba Ninn, despeinada, con ojeras, y con el ceño fruncido.-Entra-me dijo forzando una sonrisa. Entre con miedo de no volver a salir. Cerró la puerta, y chasqueó la lengua-.Te dije que no entraras alló, me he tenido que tirar todo el día aguantando la charla de Yukon.
-¿Lo siento?-dije cerrando los ojos como si fuese a recibir un golpe.
-La vida aquí te va a ser muy dura-dije sonriendo macabramente-.Ahora descansa.
Me tumbé en una de las dos camas y me dormí.
Miles de imagenes pasaban continuamente por mi cabeza.
El chico pelirrojo con ojos amarillos, fuego, rayos, la foto que aparecía con el nombre de Él, todo era una línea continua, hasta que desperté gritando.
Ya sabía lo que quería decir Khass, el pelirrojo era una salamandra, podía ser de mi familia, no todo menos eso.
2 comentarios:
me ha encantado el capítulo!!!!
lo q no he pillado es lo de "no todo menos eso"
pero ME HA ENCANTADO !!!
wiiii!!
=D
mas te vale subir en esta semana, si no me va a dar un patatus!!!
bueno, ciao CARIÑO!!!
jajajajaja
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