domingo, 15 de mayo de 2011

Capítulo 15

El edificio destacaba entre todos los muros que lo rodeaban. Sus ventanas tenían vidrieras y entre ellas se filtraban unos débiles rayos de luz, que parecían provenir de velas.
Alec había corrido dejando un rastro luminoso a su espalda, situándose delante nuestra. Según llegó bajó la marcha y fue con la cabeza bien alta, recibiendo halagos de todo el mundo, cosa que solo hacía aumentar su maldito ego.
Seguimos andando, hasta que una puerta de madera, con grandes bisagras y con aspecto de tener varios años, nos impidió el paso. Miré a la mujer, pero esta solo miraba al pelirrojo con impaciencia. Alec pareció darse cuenta de que si no abría la puerta inmediatamente, alguien saldría muy mal parado. Apoyó las manos sobre la vieja madera y ni siquiera tuvo que empujar, se oyó un chasquido y sin más la puerta se abrió. Cuando se apartó se lamió las palmas de la mano, como fuera un gato, pero no parecía que lo hiciese por estar sucio, sino porque parecía haberse hecho daño.
Me fijé en la puerta, intentando saber que es lo que le había hecho tanto daño, y entonces lo vi, dos pinchos negros, uno en el centro de cada puerta, manchados de sangre, y con varios agujeros para absorber la sangre derramada.
Que dolor, pensé mientras me apretaba las palmas de las manos. En ese momento hasta el pelirrojo me dio pena.
La mujer empezó a andar con rapidez, como si no le importara el sacrificio que el pelirrojo acababa de hacer.
Me quedé embobada mirando a la puerta y a su extraño mecanismo de apertura, ¡se abría con sangre!
Solo salí de ese minúsculo trance cuando el pelirrojo me golpeó el hombro al pasar por mi lado, sin borrar esa sonrisa estúpida mientras se lamía la palma de la mano. Según me golpeó me di cuenta de que debía continuar, o no conocería a Él.
Entré por la puerta, y tropecé con los tres escalones que había a continuación de la puerta.
<<Torpe>>, me reproche mentalmente viendo como la mujer y el pelirrojo seguían andando sin esperarme. Aceleré el paso, por no decir que corrí hacia ellos, y me detuve cuando estaba a palmo de la espalda de la mujer. Ni siquiera se inmutaron, solo siguieron andando.
Caminamos recto hasta llegar a una escalera de caracol, totalmente de piedra, la subimos y allí se complico todo. La habitación a la que salíamos se partía en cinco pasillos, del pasillo que seguimos, salían dos pasillos más, así sucesivamente, en total, pasamos por más de diez pasillos, muchos más. Pero, aunque parecía que nos habíamos perdido la mujer sabía por donde iba, sus pasos eran firmes y no dudaba cuando tenía que salir de un pasillo a otro.
Por fin, después de no sé cuantos pasillos cruzados, llegamos a un pasillo que se iba estrechando poco a poco. Entramos, al principio la mujer y Alec iban juntos, pero llego un momento en el que el pasillo se estrechaba tanto que solo podíamos ir de uno en uno.
Andamos unos metros y en la creciente oscuridad se empezaron a denotar pequeñas luces flotando en medio del pasillo. Al principio creí que eran simples luces, pero después de que una de ellas se acercara flotando y me atravesara un brazo, pude descubrir que era fuego, pero no quemaba, solo daba la sensación de calor.
El final del pasillo estaba atestado de esas pequeñas llamas, pero nada más, ni una puerta, ni cadena...Solo estaban las llamas y las paredes de roca.
Seguimos andando. El pasillo terminaba, ¿dónde querían ir?,¿no veían que no había más?
Empecé a mirar hacia los lados intentando encontrar una puerta, una reja, algo por donde seguí el camino, pero no, no había nada de eso.
La mujer se detuvo delante de la pared, con gesto serio. Espere a que la pared se derrumbase, pero no, la tía esa pisoteó el suelo con fuerza tres veces, ni una más ni una menos, y esperó.
El silencio recorrió el pasillo, mientras intentábamos escuchar algo, bueno yo intentaba ellos ya sabían lo que debían escuchar.
-¿Si?-una voz aguda, parecida a cuando alguien araña una pizarra con las uñas, resonó desde detrás de la pared.
-Abre-la mujer sonaba irritada.
Nada sucedió, ni se oyó, pero la mujer anduvo con decisión contra la pared y un halo azul blanquecino la envolvió. Me quedé en el sitio, tensa y esperando algo más. Y de pronto, el pelirrojo me empujó con bastante brusquedad. Sentí que mi cuerpo impactaba contra algo invisible, pero no se detenía, en cambió, era tragado con presión hacia dentro. En segundos todo volvió a la normalidad.
Me estaba empezando a cansar de sus empujoncitos y como se le ocurriese darme otro se tragaba un puñetazo.
-¿Qué queréis?, el señor está muy ocupado para recibir a gente como tú-la voz me sacó de mis pensamientos, haciendo que me girara. La voz provenía de detrás de un escritorio de metal, para ser más exactos de una chica rubia, con dos altas coletas y una cara infantil. La chica parecía que con sus palabras solo se refiriese a la mujer.
<<Que no sea ella>>, rogaba en mi interior por que esa tía no fuese el poderoso Él.
Miré a mi alrededor intentando descubrir donde estaba. Las paredes de piedra habían desaparecido, y ahora eran laminas blancas; las llamas voladoras habían sido sustituidas por dos grandes focos de luz blanca; el pasillo estrecho ahora era una sala ancha con sillas azules cerca de las paredes, plantas en los rincones y un dispensador de agua.
-Lissie, callate, aunque tu "gran" cerebro te lo impida-respondió la mujer con odio.
Lissie se levantó del escritorio y se acercó a al mujer. Parecía a punto de llorar, con los mofletes hinchados y la cara roja de rabia, todo eso sumado a la camiseta con unicornios y a los pantalones de colores, hacía que pareciese una niña pequeña con una rabieta.
-¡Cabeza de serpiente!-chilló pisoteando con fuerza el suelo.-Que sepas que el señor solo te deja pasar porque traes a esa cosa-me señaló.
Venga ya, la leche, ¿cosa?, no podía decir nada más.
-Si, claro Lissie, pero por ahora yo he conseguido más de él que tu-una sonrisa maliciosa afloró en los labios de la mujer.
La única respuesta que hubo fue la risa de Alec y los pisotones de Lissie.
Eso era exasperante, no sabía por qué discutían y tampoco sabía si en algún momento de mi vida podría ver a Él, porque si eso continuaba así...
-Bueno y si no te importa nosotros nos vamos-la mujer se acercó a paso rápido hacia la puerta que había en una de las blancas paredes.
<<Por fin>>, pensé mientras acortaba la distancia entre nosotras.
La mujer empujó la puerta, esta sonó con un leve chasquido y se abrió con lentitud.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

diooooooos que capitulo oye hemos publicado uno nuevo en mi blog paste porfiii

Anónimo dijo...

pobre Hedera la han llamdo cosa

Dazzling Firefly dijo...

Dios, me encanta tu historiaaaa, sigue escribiendo porfaplis te lo pido ke me as dejao con la intriga :( fijo ke la tiparraca esa la cabeza de serpiente es la madre del ciego medio serpiente joder, kiero seguir leyendo. Por cierto, soy la que escribe el hunter con Jeanne, por si acaso xD y te dejo mi otro blog por si te apetece pasarte: http://mydeadlythoughts.blogspot.com/ :D

Anónimo dijo...

Hey Darl Girl hemos subido nuevos pasate cuando kieras OK ;D